
El proceso comienza con una reunión inicial y un briefing cuyo objetivo es comprender las necesidades del cliente y sus metas. En esta etapa, se lleva a cabo un encuentro para conocer a fondo la empresa, sus productos o servicios, el público objetivo y el mercado en el que opera.
Se recopila información clave, como la misión, visión, valores, competencia y metas de ventas, además de formular preguntas estratégicas sobre sus retos y expectativas. Como resultado, se obtiene un brief claro que define los puntos a trabajar.
A continuación, se realiza un análisis de la situación actual de la empresa en el mercado revisando datos históricos de ventas, métricas de marketing digital y los canales de comunicación utilizados hasta el momento. También se examina a la competencia directa e indirecta, identificando tendencias del mercado y oportunidades de crecimiento. Esta fase concluye con un diagnóstico detallado sobre el estado actual del negocio y su entorno.
Con esta información, se definen objetivos de marketing, estableciendo metas claras y medibles. Finalmente, se obtiene un conjunto de objetivos concretos que servirán como guía para el desarrollo del plan de marketing.